Técnicas y «secretos» de la pesca a mosca en alta montaña

Todos tenemos un tipo de rio ideal, pero quizá por cercanía geográfica, a mí personalmente los ríos y arroyos de Alta Montaña me parecen uno de los escenarios más divertidos para la práctica de la pesca a mosca. Es por esto que en este articulo de – The world fly fishing – pretendo plasmar las técnicas y «secretos» de la pesca a mosca en tramos que, por la riqueza de la orografía de la Península Ibérica, podemos encontrar en múltiples regiones y latitudes de España y Andorra.

Características:

Las grandes sierras y zonas montañosas albergan nacimientos y escorrentías menores de agua que al unirse forman ríos y arroyos. Estos, debido a la tipología del relieve, discurren por pendientes acusadas solventando altos desniveles en relativamente poco recorrido. Durante ese trayecto sus aguas cogen velocidad a través de continuos saltos, cascadas, espumas y corrientes, vitales para su transparencia y oxigenación. El fondo de grava, arena, piedras y restos vegetales, conforman un ecosistema con las condiciones idóneas para que los salmónidos encuentren con facilidad refugio, alimento y zonas ideales para su reproducción.

Una de las principales características de estos ríos de alta montaña es la variabilidad estacional de sus caudales, que vendrán determinados por la cantidad de lluvia y nieve recibida durante el invierno. A principios de primavera, coincidiendo con el aumento de las temperaturas y mayor calentamiento del sol, se produce el deshielo y este se traduce en un repunte fuerte de caudales e incluso grandes crecidas. Estas circunstancias condicionan de forma importante la vegetación, biodiversidad y organismos que viven en ellos, y por tanto, la actividad y comportamientos de las Truchas, una cuestión que a la postre influye en la acción y técnicas de pesca.

¿Pesca a mosca seca o a ninfa?

El inicio de la temporada coincide con la época de deshielo: Con caudales altos, corrientes fuertes y espumas predominantes, la modalidad idónea para la pesca será la utilización de ninfas bien lastradas o un tándem de seca y ninfa, que nos permita trabajar la imitación por debajo de las incidencias acercándonos a los escondites, posturas y refugios de la Truchas. Conforme los caudales bajen y las pozas y tablas estén más “limpias” de espumas y rápidos, la «mosca seca» nos dará grandes alegrías y espectaculares picadas. Cuando el deshielo empiece a remitir la modalidad de pesca estará condicionada por nuestros gustos personales, es decir, puesto que el rio lo permite, utilizaremos ninfa o seca en función de la actividad de las truchas, o bien, porque tengamos buen dominio de la técnica o mejores sensaciones al pescar. Ambas opciones serán productivas.

Los salmónidos de alta montana son autóctonos y salvajes. Aprenden que la corriente es rápida y para sobrevivir no pueden dudar a la hora de tomar alimento, por eso su comportamiento es bravo y explosivo. Hay momentos en los que las Truchas se ponen exquisitas, otros presienten cambios de presión y tendremos también serenos en los que subirán a un insecto concreto, pero generalmente no serán demasiado selectivas. Bastará con presentar la mosca de forma sutil y una deriva correcta sin dragado para que tomen nuestra imitación. Por tanto, no necesitaremos cargar con equipos pesados y varias cajas de moscas; utilizaremos una caja con un surtido de ninfas de varios tonos y pesos, junto con unas pocas secas de buena flotabilidad y visibilidad para cubrir la jornada. Mi imitación favorita es el Tricoptero de pelo de ciervo en un 0’14 o 0’16, no más pequeño, con un “postecito” que la haga visible en todo momento durante la deriva, entre las sombras, el filo de las espumas o en el sereno (Cambio el color del poste para diferentes condiciones de luz).

Al contrario de lo que muchos pescadores piensan, la pesca en aguas de alta montaña no es una pesca baladí o una pesca menor. He visto gente fracasar en el intento por menospreciar las capacidades de los salmónidos de estas altitudes. Una trucha puede detectar nuestra presencia varias pozas más arriba, por tanto, no digamos si avanzamos con excesivo escándalo o chapoteo. En estos escenarios no soy nada amigo de las botas con clavos, por algún que otro resbalón sufrido al pisar sobre piedra o pizarra. y por el sonido, este se transmite fácilmente a través del agua y la sola presión de nuestros pasos sobre la grava es una señal para las truchas, una cuestión que se acentuará cuanto más avance la temporada y asocien ese sonido a los pinchazos.

Errores fáciles de corregir.

No podemos intentar pescar en estos ríos del mismo modo que lo hacemos en ríos bastante más grandes y anchos, usando bajos larguísimos, micromoscas y lances que hacen que pases el día frustrados ante los múltiples enganches en la vegetación. La pesca en muchas ocasiones se hará de punta, en lances de no más de entre 4 y 6 metros, condicionados por la vegetación, caudal y circunstancias del cauce. Por tanto, una cuestión de vital importancia son los pies de la caña que utilizamos, puesto que con un bajo bien estructurado de poco más de la medida de la caña, podremos situar nuestra mosca en el punto elegido con un simple golpe de muñeca.

Sobre cañas se ha escrito mucho y hay diversidad de opiniones, pero bajo mi experiencia personal, la medida más versátil y que mejores resultados me ha dado es la de 9,6″ pies, porque además de ser una medida polivalente para seca y ninfa, permite realizar un recurso indispensable si queremos lanzar entre la vegetación o a pez visto, como es el “lance a ballesta” (Tirando de la mosca hacia atrás tensionamos arqueando ligeramente la caña para que al soltar la mosca, la caña recobre su posición e impulse la mosca hacia el hueco en el que queremos introducirla, quedando nosotros fuera de las ramas para poder clavar). Ten presente que, los tramos o pozas con cúpulas de vegetación son zonas peligrosas para la integridad de nuestras cañas y muchos pescadores directamente pasan de problemas y se las saltan: Medita las dificultades, valora las posturas que puedan albergar truchas, planifica el recorrido de la mosca leyendo la corriente, mira hacia arriba y estudia la salida del puntero y dirección del clavado para evitar golpes. Sin duda, ahí donde casi nadie arriesga y pocas moscas se posan, está tu mejor captura y una espectacular fotografía de la jornada.

Medita las dificultades, valora las posturas que puedan albergar truchas, planifica el recorrido de la mosca leyendo la corriente, mira hacia arriba, estudia salida del puntero y la dirección del clavado para evitar golpes. Sin duda, ahí donde casi nadie arriesga y pocas moscas se posan está tu mejor captura.

Los condicionantes del caudal influyen, pero además, teniendo en cuenta lo cambiante de la orografía, no será lo mismo una poza profunda que una tabla larga. Debemos adaptar nuestros medios de pesca sobre la marcha, mosca, bajo, tipos de lance… así aumentaremos el porcentaje de éxito y conseguiremos capturas. Nunca entenderé como en un mismo bajo en el que se ata una mosca seca, por prisa, se ata una ninfa sin adaptar el bajo. Obviamente una de las dos modalidades la estaremos pescando mal y el clásico “en esta poza no hay nada”, que puede ser, deberíamos cambiarlo por; “en esta poza no sé si hay truchas porque he pescado con ansiedad”.

Al ser ríos de relativamente poca anchura, corremos el riesgo de delatar nuestra presencia. Una forma de hacerlo es proyectando la sombra de nuestro cuerpo o la del brazo en acción de lance sobre el agua. Para evitarlo nos camuflaremos aprovechando la vegetación, ocultándonos tras grandes piedras o lanzando semi-agachados. Otro error que se suele cometer es poner un pie dentro de la tabla/poza para tener «mejor posición». Sobre esto último, las truchas son territoriales y cada una ocupa su espacio a lo largo de la tabla, por tanto, algunas, sobre todo las de menor tamaño, se situarán al final de la misma justo delante de la caída del agua, el sitio para empezar a pescar, pero también el de espantar y activar el sistema de alarma. Poner un pie dentro de la poza o tabla hará que salgan despavoridas huyendo y en ese instante habremos alertado a todas las truchas y desperdiciado el potencial la tabla. En ese sentido, cuando pescamos una escalera consecutivas de tablas y conseguimos una captura, solemos devolverla al agua en la misma poza en la que la hemos capturado, pero en su huida hará el mismo efecto negativo de alerta reseñado. Debemos dejarla en el menor tiempo posible y con una correcta manipulación en nuestros propios pies, es decir, en la tabla que ocupa el escalón menor, de este modo, podremos seguir pescando la poza sin despertar la alerta y capturar otros ejemplares.

Las Técnicas o modalidades de pesca más atractivas que puedes utilizar en la Alta montaña:

Pesca a mosca con cola de rata (fly fishing): Es una modalidad de pesca que utiliza una caña y señuelo artificial llamado mosca, lanzado mediante los movimientos de una linea. La pesca con mosca se practica usualmente en lagos, ríos y en el mar. También es conocida como «pesca con cola de rata» y es la más extendida entre los pescadores.

Pesca a Tenkara: Tenkara es una modalidad tradicional de pesca con mosca muy practicada en Japón, utilizada en nuestro país desde hace relativamente poco tiempo, pero que va consiguiendo cada vez más adeptos por su eficacia en arroyos de montaña. El hilo se ata a la punta de la caña y su principal ventaja son sus presentaciones y el control prácticamente absoluto sobre la mosca entre otras muchas.

Enlace 1º Tenkara: Blog de Jason Klass. Una web dedicada a divulgar la «Pesca con Mosca Tenkara». En  esta página encontrarás información útil de esta modalidad, así como consejos y trucos interesantes sobre Tenkara: https://www.tenkaratalk.com/

Enlace 2º Tenkara USA: Primera empresa de cañas y todo lo necesario para practicar la pesca a Tenkara fuera de Japón. Fundada en 2009 por Daniel W. Galhardo. Tenkara USA es una empresa totalmente independiente, con sede en Boulder, Colorado: https://tenkarausa.com/

Enlace 3º Información Tenkara: Web de Mikel Coronado: https://waderpeople.com/tenkara/

Pesca Allenara: Es una modalidad española parecida a Tenkara, pero con matices diferenciables muy importantes que la convierte un arte de pesca bastante atractivo y ancestral. La pesca a la Allerana se realiza con cañas telescópicas de 5 y 6 metros, en la base de la empuñadura se fija un pequeño carrete desde donde sale la línea/hilo por el interior de la caña hasta salir por el puntero. La función del carrete no es la de recoger, sino la de albergar hilo de repuesto ante posibles roturas. Con un hilo del tamaño de la caña se realiza el lanzado de las moscas que deben ser de gran flotabilidad. Con este tipo de pesca se consiguen realizar derivas prácticamente perfectas, ya que al no posar línea sobre el agua apenas existe el efecto del dragado.

Enlace 1º información Pesca Allerana: WaderPeople https://www.youtube.com/watch?v=vIDOHJ50RvY

Exigencia física y seguridad:

Pescar en alta montaña tiene ciertas dosis de exigencia física. Cuando decidamos llevar a cabo una jornada de pesca en este tipo de ríos, tendremos que planificar y valorar que avanzaremos rio arriba entre pozas y tablas, escalaremos desniveles, recorreremos senderos, atravesaremos corrientes, sortearemos obstáculos del terreno y vegetación, sufriremos resbalones, realizaremos entradas y salidas más o menos complicadas etc. Todo esto y alguna que otra circunstancia más, son las propias de este tipo de ríos, y por tanto, debemos hacer una planificación previa siendo conscientes de nuestras posibles limitaciones, sobre todo, al escoger el tramo de pesca que más se adapte a nuestras capacidades físicas. No podemos dejarnos llevar por conseguir capturas, sino que corresponde actuar de forma prudente para evitar accidentes, lesiones, preocupaciones al resto de compañeros, situaciones de riesgo o casos agotamiento excesivo. Y un apunte importante: La oscuridad en la alta montaña entraña mucho peligro, procura llevar una linterna pero no apures la jornada, no te confíes, debes ver de forma nítida la senda de vuelta; calcula el tiempo y la luz para regresar al coche antes de que caiga la noche, de esta forma evitaremos tropiezos que sin duda, te pondrían en una situación comprometida. Actuar con responsabilidad es el mejor modo de vivir una gran jornada de pesca.

Indumentaria y consejos:

Otro dato importante es la utilización de vadeador y camisa ligera a ser posible de manga larga, gafas de sol, protector labial, crema solar y gorra o sobrero que nos proteja del sol. Nunca subestimes a las zarzas y ortigas de la ribera. Estas te pueden ocasionar heridas y picazón que debes evitar, y por supuesto, cuidado con el calor engañoso en la alta montaña, de ahí que recalque la utilización de la crema solar y sombrero como imprescindibles. Llevar una mochila con todo lo necesario para hacer los trayectos andando hasta el rio para posteriormente cambiarse en la ribera, es un buen recurso.

En este ambiente, una de la cuestiones a prever es llevar agua suficiente (No bebas del rio), una pieza de fruta y un bocata con algún refresco. En el coche tendremos más agua, fruta, barritas energéticas a poder ser, para reponer fuerzas mientras nos cambiamos  y charlamos una vez terminada la jornada. Si durante la jornada o los trayectos hemos pasado calor, y por tanto, hemos sudado, o bien hemos sufrido una caída al agua que a todos nos pasa alguna vez; es importante acostumbrarnos a llevar una muda completa que nos permita asearnos y viajar con comodidad evitando coger un constipado.

Pesca sin muerte:

Los ríos de alta montaña son ecosistemas extremadamente sensibles a los cambios ambientales, existiendo una relación directa entre el caudal de los ríos y la abundancia de ejemplares. El cambio climático, la acción humana, la disminución de las precipitaciones y el incremento de la temperatura del agua en las últimas décadas, afectan en gran medida a los salmónidos. Además de estos condicionantes, en los últimos años, la trucha común sufre el problema de la introducción de especies exóticas que compiten por el habita y el alimento, siendo perjudiciales para las poblaciones autóctonas y para la conservación de la biodiversidad. Junto a esto, la desecación de los cauces por explotaciones agrícolas a través de acequias que no cumplen con los condicionados, y por otro lado, el potente impacto ambiental de la extracciones para uso hidroeléctrico, supone, sumado a las afecciones ecológicas, una gran amenaza para la supervivencia de las poblaciones de trucha común en áreas de alta montaña de la península.

En este sentid y en un escenario en el que la nieve y lluvias son cada vez más escasas, es tremendamente importante una gestión eficiente del agua dirigida a garantizar que la cantidad y calidad de agua que circula por los ríos de montaña (y resto de ríos), mantenga en todo momento los caudales ecológicos que respeten las condiciones para el mantenimiento global del ecosistema y sus especies.

Por todo esto se hace tremendamente urgente y necesaria la implantación de la pesca sin muerte de la trucha común autóctona en las comunidades autónomas donde aún no esté instaurada, tal y como se hace actualmente por ejemplo en Andalucía. Esa es la mejor manera como pescadores de preservar una especie maravillosa y de poder seguir practicando nuestro deporte: La pesca a mosca.

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